Confianza, business plan, y nuevas oportunidades de negocio

En estas semanas uno de los temas estrella en cualquier foro, mesa redonda… es la crisis. Las coincidencias en su análisis son más o menos parecidas; a toro pasado todo es más fácil. La codicia, uno de esos puntos coincidentes, cuya traducción es un deseo irrefrenable de obtener más y más dinero, riquezas, bienes, … Se supone esto es dañino para la sociedad -¡uno de los 7 pecados capitales!-, y más aún cuando la economía de mercado es un juego de suma cero: la ganancia o pérdida de un participante se equilibra con exactitud con las pérdidas o ganancias de los otros. No sé si esto es exactamente así en estos momentos, o en un futuro.

Algo que se echa en falta en las charlas son las enseñanzas de todo esto, como si no interesaran o si se obviara ya que somos hombres y habremos de caer en la misma piedra. Y en cuanto a las soluciones, pues cada país que se apañe, y si sobra algo pues…

En los últimos años, en las sesiones donde podía venir a cuento, siempre he enseñado una lámina (la reproducida) que intenta mostrar lo cómoda que es la vida para el empresario en momentos dulces cuando todo va bien. Era difícil no ganar dinero en aquellos momentos, y qué buenos somos todos y tonto el último. En mis exposiciones insistía en que era el momento de pensar qué esta pasando en el entorno, qué estamos haciendo, etc., y mirar de cambiar, de repensar nuestra estrategia y esas cosas que uno cuenta y explica y hace. Como dice Gary Hamel: “es poco probable que vea el futuro si forma parte de la corriente dominante”. Con ello intentábamos reafirmar temas estratégicos, de management; y que algunos empresarios se estaban adormeciendo en el éxito.

Hay que tener confianza y ser optimistas. Como consultores trabajamos para muchas empresas, y hay buenas noticias que han de ser sabidas: existen empresas donde la situación es mejor que el año pasado, y otras que están pasando el chaparrón con buena salud (al menos de momento). No es más que lo de toda la vida, hay quien ha hecho los deberes y quien no; una señal más que demuestra que el cambio hay que hacerlo cuando las cosas van bien. Nosotros mismos hemos ayudado (y estamos ayudando) en proyectos como migrar la producción, ir a otros mercados, cambiar de actividad, de sector, buscar nuevas oportunidades. Es muy sano detenerse a pensar y no seguir la corriente de forma autómata, disponer de un Business plan, comunicarlo, ponerlo en marcha, …

En todo caso, la crueldad y el fondo es que hemos de financiar al mismo sistema financiero (?), un gran agujero creado en la economía que no es productiva ni genera valor (recomiendo ver este video). La situación no deja de ser indignante cuando hay muchas empresas que se ven prisioneras por la falta de liquidez, empresas de esa economía real que crea valor y puestos de trabajo. Y uno, en la calle, escucha de todo: por qué no dejarles caer, o que los accionistas y directivos inyecten los beneficios que han obtenido estos últimos años, y/o sobrevivan los fuertes?; por qué no buscamos a los responsables reales para ponerlos donde proceda y que su patrimonio se invierta en paliar la situación? …

Que algunas cosas cambien, es probable: nuevos paradigmas, nuevas formas de relacionarnos, nuevas oportunidades de negocio, nuevos más ricos y más pobres, … Un ejemplo muy conocido, en el mismo sistema financiero que indica las cosas ya se mueven lo tenemos en el Grameen Bank, el “Banco de los Pobres”, que dirige Muhammad Yunus. Tenemos más indicios que nos sugieren que se moverá aún más. Ahí están las formas de hacer negocio de Prosper en EEUU, o Zopa en Reino Unido.

Zopa: hace unos años un grupo de ejecutivos abandona Egg, la banca online que revolucionó el panorama de esta industria en el Reino Unido, y desarrollan una idea, que de entrada suena provocativa: banca P2P. Tan sencillo como que, en lugar de tener un grupo de clientes que prestan su dinero a un banco y otro grupo de clientes que piden dinero a ese banco, hacer que los clientes presten dinero directamente unos a otros. Algunos dicen que es un intento de aplicar el rupturista y exitoso modelo de negocio de eBay a la banca. La cuestión, aparentemente, es simple: Se trata de un gran desintermediador del negocio de préstamos financieros. ¿Es posible crear un mercado en el que ambos tipos se encuentren? Ahí está servida una chispa. Ya veremos también cómo se mueve la legislación (¡!)

Ahora traslademos esto a la actual situación de crisis: Imaginemos que parte de esa ingente cantidad de dinero publico (nuestro), en vez de insuflarlo directamente en los bancos para que lo “repartan” entre empresas y particulares, se nos diera la oportunidad a los ciudadanos de decidir en qué lugar de la economía real queremos colocarlo. Si disponemos de X euros por persona que cada uno lo invierta en las empresas que crean conveniente, en los proyectos que consideren; la gestión que se haga vía web y una oficina pública creada para ello. Quizás esta decisión individual y colectiva al mismo tiempo haría que cayeran algunos bancos y empresas, pero el mundo real, ese que hablamos crea riqueza y valor, se mantendría porque el saber colectivo haría mucho más eficiente la inyección de ese dinero.

Podemos suponer, además, que con esta acción se reforzaría la sensación que estamos realmente invirtiendo algo “nuestro”, evitamos suspicacias de a dónde se pondrá realmente ese dinero, cambiaría de un día para otro la mentalidad de las personas, la sensación de control traería mayor confianza y optimismo, y esa avaricia que ha caracterizado el mercado hasta ahora se saldaría como responsabilidad y exigencia de disciplina social. Al igual que hace el capital riesgo, cierto que, sin su análisis, las personas saben quien cuenta con un proyecto, quien es “listo” para los negocios. A lo mejor no saben lo que significa management pero sí saben quién es capaz y cuenta con un equipo; no saben de grandes tecnicismos pero saben dónde duele… Todo un desafío para nuestra manera de entender y gestionar tradicional, sin duda. ¿Utópico? ¿Ingenuidad?

Pensar e implementar ideas más revolucionarias son las que se precisan ahora, son las que hacen crecer las sociedades y la economía y las empresas. Seguro que hemos de andar por senderos menos transitados para vislumbrar el futuro, y crearlo.

 

Publicado en el Diari de Tarragona, Economía & Negocios, 19.10.2008