Revitalizando las organizaciones

A lo largo del 2009 hemos asistido a un desplome económico, prácticamente sin precedentes, y del que todavía vivimos coletazos más o menos intensos según sectores y empresas. Algunas hipótesis de trabajo hablan de líneas y curvas que suben y bajan, otras pasan porque la crisis nos va a situar en una etapa mesetaria dentro del crecimiento de algunos negocios, y donde parece que pocas cosas serán igual a antes, o tardarán años en ser parecidas.

Ya se ha escrito y hablado mucho sobre la crisis, pero uno no puede dejar de pensar en lo que viene después de todo esto. En nuestras modestas entendederas pensamos que la línea de salida está próxima para algunos negocios, y es ahí donde sobre todo la destreza de propietarios y directivos será un sello crucial para prepararse, diferenciarse y aprovechar para crear una ventaja competitiva. De igual modo, todos hemos de extraer lecciones aprendidas.

Uno de los deberes que ya se están haciendo (no han dejado de hacerse cosas con mayor o menor acierto) es enfocarse correctamente a lo largo de este 2010, con garantías de éxito (que no existen), persiguiendo en unos casos no caer más, en otros reforzar una posición y en otros impulsándose a ser distintos.

Este principio de año es idóneo para plantearse mirar hacia el futuro de otra forma, repensar objetivos, políticas, estructuras, controles, decisiones, y normas que indiquen no sólo lo que deseamos hacer sino cómo lo vamos a realizar. Y ser muy flexible. Obviamente, tratándose de empresas, y de estrategias, no es un fenómeno determinista, pero sí dirigista, es decir, deseamos que sea así, deseamos que el cambio que se producirá no sea consecuencia de la casualidad sino de la voluntad de los responsables.

Para una empresa disponer de una estrategia formalizada es de gran utilidad desde diversos puntos de vista. Es un marco para la gestión, es decir, las decisiones y actitudes que favorezcan la estrategia elegida estarán permitidas, mientras que aquellas que la dificulten o la impidan serán mal vistas o estarán incluso prohibidas. Es además un proceso de formación, ya que obliga a las personas involucradas a manejar conceptos, a contestarse preguntas y a investigar sus respuestas, a veces nada obvias.

Si la empresa tiene un marcado acento familiar o bien el accionariado no participa de la gestión, su utilidad será mayor si cabe, será un pacto entre la voluntad de los propietarios (qué) y la profesionalidad de los ejecutivos (cómo), que vendrá a dar tranquilidad a los primeros y autonomía suficiente a los segundos. Lo anterior presupone algo mencionado en todas las publicaciones: una estrategia debe ser asumida en todos sus términos por los ejecutores futuros.

Es de suponer que si una empresa empleara los métodos ortodoxos de una forma sistemática, llegaría a las mismas conclusiones que otra que hiciera lo mismo, y no cabe duda de que en esta forma de actuar se encuentra el germen de la destrucción: crear estrategias de “pret a porter”. Naturalmente, todos somos capaces de identificar estrategias de éxito cuando ya han ocurrido, sin embargo, es muy difícil establecer métodos de generación de estrategias de éxito sistemáticamente, pero es ahí donde tenemos que trabajar y repensar de forma continua, ya que la situación actual será tan cambiante que nos exigirá ir innovando continuamente.

Ahora bien, al margen de la estrategia, existen otros temas y deberes igualmente cruciales, y que no se pueden aplazar. Prácticamente todas las personas de las empresas se han visto afectadas de alguna manera por los fuertes vaivenes experimentados en las organizaciones durante los últimos meses. A nivel organizativo y de management, la coyuntura económica ha provocado un desgaste extraordinario en los equipos de trabajo haciendo que aquellas personas que estaban implicadas y motivadas en el desarrollo de la compañía y los proyectos, hayan pasado por momentos de incertidumbre, teniendo que convivir en una situación a veces de tensión debido a los continuos cambios que se han venido experimentando en los modelos de negocio, haber vivido ERE’s, despidos de compañeros y una situación generalizada de desánimo e inseguridad.

De ahí que temas como reforzamiento del músculo en las organizaciones (muchas se han quedado realmente fofas), nuevas formas en el control de gestión, replantearse la estructura o los procesos, potenciar la fuerza de venta, creación de sistemas de apoyo en la toma de decisiones, temas operacionales, etc., requiere que empresas de todo tipo de tamaño hagan un replanteamiento general o focalizado. Hemos de volver a pensar, y luego repensar otra vez; conviviendo además con la incertidumbre como una constante a partir de ahora.

En síntesis, las organizaciones se enfrentan por igual a curar las heridas que ha generado la crisis, como a analizar su modelo tanto organizativo como estratégico. Líneas donde las empresas están interactuando actualmente, y que nosotros estamos acompañando y viviendo, es una especie de cura balsámica donde lo que se busca, entre otros factores u objetivos, es restablecer la comunicación adecuada entre los miembros de la empresa y la recomposición de la confianza en la dirección por parte de los empleados, transmitir a los trabajadores un cierto optimismo y cambio de ciclo (irregular), fomentar la tranquilidad y “paz social” en el seno de la empresa, reactivar la implicación y la orientación al logro tanto de los mandos como de los operarios, recomposición de equipos y nuevas formas de trabajo, mejorar la comunicación tanto en su proceso como en la habilidad individual, crear un nuevo ambiente, re-motivar a las personas clave de la organización, … Como muestra, ahí va una de las posibles preguntas y deberes: fijémonos en el talento, ¿qué puede pasar con esas personas clave que han aguantado los momentos difíciles, pero no están satisfechas de cómo la dirección ha gestionado todo el proceso y entramado?

Sí, hay que pensar en lo que hemos aprendido. Sí, seguramente hay que pensar en lo que hemos y estamos haciendo y en cómo y por qué. Y sí, no en compadecernos sino en afrontar nuestros deberes. Apasionantes deberes, sin duda, que las empresas no deben dejar para mañana.

 

Publicado en Diari de Tarragona, Economía & Negocios, 18.05.2010