Pensamientos año entrante

Para el año que viene nos proponemos ser mejores, sólo faltaría, ¡como cada año!, si bien no parece vaya a iniciarse muy distinto del que estamos para acabar. Aun así, los propósitos no han de faltar, no pueden en estas fechas ni en las que siguen al verano, o sea que si no pensamos en ciertas metas jamás podemos mejorar / avanzar. Seguir como estamos, manejarnos como de costumbre, es no pensar en propósitos, en visionar nuevos escenarios, en inventarnos nuevos proyectos, marcar nuevos objetivos. Y el ser humano, en general, está construido para la conquista, para guerrear, para expandirse de algún modo.

Enfrente de una gasolinera hay un colegio de chicos/as que venían a la tienda a comprar cerveza; de esto hace unos años. El dueño, hombre muy escrupuloso con estas cosas decidió cuando supo de ello, que eso no estaba bien, que mejor les ofrecería cerveza sin alcohol, al menos no perdía negocio; y así se lo comunicó a sus empleados, que no vendieran cerveza con alcohol a los jóvenes menores de edad. Aquellos adolescentes dejaron de venir por la tienda de la gasolinera, lo que no importaba mucho ya que el momento era excelente.

A lo largo del año en curso, el dueño veía la caja registradora y daba la sensación, mes a mes, de empezar a criar telarañas, hasta creyó ver una araña enorme. ¿Cómo incrementar ventas?… Había reducido al máximo los costes de estructura y suprimido todo exceso, pero con todo apenas le daba para cubrir costes. Él mismo acudía cada vez más de continuo a dar soporte a expedir gasolina. En diversos momentos de su jornada, y durante muchos días, observó el colegio que hay delante; en el recreo y al salir del instituto los jóvenes (y jóvenas) tenían cervezas. Luego entraba a la tienda, y también veía su caja.

Un día comentó a sus chicos que quizás fuera buena idea que se acercaran por el instituto y les dijeran a aquellos jóvenes (y jóvenas) que ellos también podían servirles cerveza. El dueño de la gasolinera puso nombre a la operación de recuperar clientes, lo llamó “operación chupa”. Bueno, aquello parece que comenzó a funcionar.

Todos desarrollamos nuestra inteligencia práctica en función (entre otras cosas, pero esta con mucho peso) del entorno. Lo bueno y lo malo deja de tener importancia según las circunstancias cambiantes, según nuestras creencias cambiantes, y según la densidad de las telarañas. Existe como un imperativo biológico que nos impulsa a actuar, a pervivir.

Ahora me cojo la matriz estratégica de GE y observo una gran oportunidad (esa que relaciona posición competitiva versus atractivo de mercado), por ejemplo volviendo a vender cerveza a menores de edad –aunque ahora que les miro bien diría que ciertamente ya son mayores, sí, se ve que tienen barba-, agotando un recurso natural, o expoliando deuda pública de un país hasta hundirlo, qué importa, si hago un gran negocio, y además cosecho y desinvierto en un momento rapidísimo y certero, o sea me salgo a tiempo de este negocio. Algún académico y muchos entendidillos dirán que he hecho una gran utilización de dicha matriz, que muestro una gran inteligencia personal –o perspicacia, o intuición-. Ya sabemos que siempre hay quien dirá que soy un gran cabronazo, que me falta ética empresarial, o que mi inteligencia a nivel comunitario es muy pobre; pero todo se resume a envidia. Lo real es que yo sigo en el mundo de los negocios (una variante, es llevar a cabo el montaje con un CIF y nombre de empresa distinto, así nadie se entera).

Ahora pienso en B. Madoff, quizás el único que está en prisión, quizás precisamente por estafar a los ricos ricos, y pienso en el sistema financiero que nos ha llevado al colapso, en los vendedores de cerveza a menores, en los que sobre engordan la caja, en lo que explotan la selva, en … y me pregunto si no existen consecuencias visibles para ninguno de los impulsores., en si no sería sencillo pensar en un control global que conjunte intereses privados versus los sociales o globales? El mundo de los ladrones, los abusones, los estafadores, los gorrones, los trepas, solo se soporta en una sociedad de ingenuos que ha perdido la capacidad para guerrear, o en un mundo tan bipolarmente desequilibrante que no aguanta balanza alguna. Pero, ¿hasta cuándo se tensan las cuerdas sin romperse?

… ehhh … si me paro un momento, no sé si estoy escribiendo que el hecho de ser buenos chicos no es rentable, o que nuestra conducta como humanos sólo nos lleva a ser guerreros en cualquiera de los frentes que ocupemos, o bien he perdido el hilo inicial y lo que yo quería expresar, es que sobrevivir es conquistar posiciones, crear alianzas, tejer redes, contar con mi gente (y re-motivarla motivándose ellos), tomar decisiones, y demás cosas; y que para antes de que acabe el año, sí que uno de nuestros trabajos es el de repensar estrategias, o nuestra organización entera. Ser mejores, o distintos, ha de ser una máxima, pero sin dejar de tener presente una serie de indicadores éticos. ¿Es más importante quitar las telarañas de una caja?, ¿se pueden conjugar múltiples factores?… o … como diría Groucho Marx: “Estos son mis principios; si no le gustan, tengo otros”. En todo esto hay una cierta ironía: ¿Prosperaría una sociedad si todos fuéramos buenos chicos?

Publicado en el blog de Casado & López _ 16.12.2010.