Otras situaciones son posibles

Con Julio Cortazar hemos aprendido a leer las novelas de una forma diferente, a entenderlas, a adaptarlas a nuestras necesidades y momentos. Retengo en la memoria una dulzura especial por la Maga de Rayuela, paseando por un París pintado supongo que azul-Picasso; pero quizás antes de su aparición la mente de Julio ya había sido invadida por esos Cronopios extraños en su creación. Este verano, en La Magdalena (Santander), Luis Landero comentaba “tengo miedo de dejar de sentir un día”, y hablaba de fomentar el asombro; o sea como si con ganas de recrear las cosas, resultasen nuevas, y añadía “no se puede escribir desde muy cerca; hay que alejarse y recuperar el sentido del recuerdo para ser capaz de reinventar el sentimiento”. Interrelacionando datos, para mí hablaba también de empresa, de creación, ampliación de conceptos, de marketing emocional, …

El título de esta columna lo recojo y transformo del libro Lo que Sócrates diría a Woody Allen, de Juan A. Rivera, de su capítulo “Otras vidas son posibles”. En él Jack (protagonista de Family Man) nos enseña que todos sacrificamos visiones, que en cierta forma sólo podemos vivir una. Así la empresa vive también una visión (o intenta), pero es posible que pueda vivir más, u otras de otra forma. Lo comenta Peter F. Drucker en su último libro, ante la dificultad de los líderes empresariales por trabajar y gestionar una alianza, y otros factores que añade, cabe la posibilidad de crear “una unidad interna que actúe de forma totalmente diferente a la del resto de la empresa”, y esta es simplemente una distinta forma de Innovar, o de que Jack realmente viva todas esas vidas que pueden ser, o de que la Maga resulte nueva y de otro color tras reinventar Rayuela y el sentimiento que ello conlleva.

 

Publicado en Indicador de Economía, abril 2004